La presbiacusia suele empezar de forma gradual: muchas personas no notan “bajada de audición”, sino que les cuesta entender (especialmente en ruido) y terminan más cansadas tras conversar.
La frecuencia de pérdida auditiva aumenta con la edad: alrededor de 1 de cada 3 personas entre 65 y 74 años presenta pérdida auditiva, y casi la mitad de los mayores de 75 tiene dificultad para oír.
Actuar pronto ayuda: revisión auditiva, hábitos de escucha segura y ajuste de expectativas. La OMS recuerda que el riesgo depende de volumen + tiempo, con referencias prácticas (por ejemplo, 80 dB hasta 40 h/semana; 90 dB hasta 4 h/semana).
En el desarrollo de este informe ha participado el centro auditivo Vitalsord, catalogado como uno de los centros referentes de Vizcaya al pertenecer al Top 10 de los mejores centros auditivos de Bilbao, selección realizada por la plataforma audiológica GEA a través de La Guía del Audífono, el comparador oficial de centros auditivos y audífonos.
20 de enero de 2026- La presbiacusia —la pérdida auditiva asociada a la edad— rara vez aparece de golpe. Avanza lentamente, y por eso muchas personas la “toleran” durante años sin ponerle nombre. El problema es que el primer aviso no suele ser “no oigo”, sino “oigo, pero no entiendo”: conversaciones que antes se seguían sin esfuerzo empiezan a costar, sobre todo en restaurantes, reuniones, la calle o con varias voces a la vez.
Los profesionales subrayan que anticiparse marca la diferencia: cuanto antes se detecta una pérdida incipiente, más fácil es ajustar hábitos, proteger la audición y plantear soluciones cuando están indicadas.
Qué suele notarse primero (y por qué se confunde)
La presbiacusia suele afectar antes a frecuencias agudas y a la capacidad de separar el habla del ruido. Esto explica que una persona:
-Oiga la voz, pero pierda partes “finas” del mensaje (consonantes, terminaciones, matices).
-Entienda peor cuando hay ruido de fondo o distancia.
-Compense leyendo labios o “adivinando” por contexto (y se agote más).
Además, puede coexistir con fatiga, estrés o cansancio general, y se atribuye erróneamente a “falta de atención”, “mala acústica” o “que la gente habla peor”.
Señales tempranas: pistas que delatan una presbiacusia incipiente
Si se repiten, conviene tomarlas en serio:
-Dificultad para seguir conversaciones en grupo (especialmente si hay música o ruido ambiente).
-Cansancio desproporcionado tras comidas familiares, reuniones o llamadas largas.
-Subir el volumen de TV o móvil, pero aun así “se escapan” frases.
Pedir que repitan, o pedir “más despacio” (aunque el problema real sea claridad, no velocidad).
-Mejor comprensión “cara a cara” que cuando la persona habla desde otra habitación.
-Evitar planes sociales por esfuerzo o frustración.
Un dato que ayuda a ponerlo en contexto: la OMS estimó que 1 de cada 3 personas mayores de 65 años vive con pérdida auditiva a nivel mundial.
Factores que pueden acelerar el proceso (y sí dependen de hábitos)
La edad es el principal factor, pero no el único. Hay elementos que pueden “empujar” antes o más rápido:
Exposición a ruido (laboral o de ocio) acumulada a lo largo de los años.
Volumen alto con auriculares y ambientes ruidosos frecuentes: el riesgo depende de intensidad y tiempo. La OMS ofrece referencias útiles (80 dB/40 h por semana; 90 dB/4 h por semana).
Algunas condiciones de salud y medicación pueden influir; por eso la historia clínica y la valoración completa importan.
Recomendaciones prácticas para “adelantarse” desde hoy
-Revisión auditiva si hay síntomas, aunque “solo sea en ruido”.
-Regla del entorno: si para entender es necesario mirar fijamente, pedir silencio o acercarse siempre, conviene anotarlo.
-Escucha segura en el día a día: reducir ligeramente el volumen, hacer pausas y, si hay ruido externo (metro, calle), evitar compensar subiendo más.
-Estrategias de comunicación en casa: hablar de frente, buena luz, frases cortas y reformular (no repetir igual).
No esperar a “estar muy mal”: en pérdidas graduales, la adaptación a soluciones auditivas suele ser más sencilla cuando se actúa antes.
Cuando consultar al especialista
Se recomienda solicitar valoración audiológica (y, si procede, médica) si:
-La dificultad de comprensión en ruido se repite o limita la vida social.
-Hay sensación de empeoramiento progresivo o se sube cada vez más el volumen.
-Aparecen pitidos persistentes, sensación de taponamiento o molestias recurrentes.
-Existe diferencia clara entre oídos o un cambio brusco de audición (en ese caso, cuanto antes).
Desde el centro auditivo Vitalsord recuerdan que la presbiacusia no suele “avisar con estruendo”: empieza con pequeñas renuncias (entender peor, cansarse más, evitar ruido). Detectarla a tiempo permite tomar decisiones con calma y proteger la comunicación diaria.
Para más información: www.guiadelaudifono.com
GRUPO AUDIOLÓGICO GEA
Jose Antonio Cortazar